domingo, 9 de octubre de 2016

Gilda


Erase una vez una pseudoprincesita de veintitantos años, desconocida en el mundo de la noche de la ciudad pero con buenas dotes de cabinera, que aterrizó dentro de este pequeño mundillo de la nada. Se trata de Gilda. Pero lejos de ser la finada cantante de cumbias, Gilda era una devota de la música electrónica con un largo pasado como cabinera principal de djs de su localidad de origen de zona sur. No se sabía si le gustaba tanto por una cuestión cultural o estética, porque cuando una amiga clubber que le convidó un tiki en un baño le preguntó por djs productores que le gustaban, no supo que contestar. La quiso zafar respondiéndole apasionadamente: me encanta el groove!, palabra de moda de algunos flyers.
Poco a poco su picante vocabulario, su cara vistosa, sus delgadas piernas en ajustadísimos vestiditos negros, su mordaz humor y su peculiar risa picaresca que se escuchaba desde varias mesas de donde yo estaba sentada con mi chico en un bar afteroffice de San Isidro, fueron conquistando a numerosos djs, algunos se hicieron amigos de su noche y otros en las sábanas.
En su corta carrera de aspirante a novia de dj se tropezó con un extrovertido personaje de la noche porteña, conocido por su deplorable comportamiento sexual entre las chicas por las sustancias que asomaban a su nariz, según una insatisfecha amiga que lo acompañó una vez tras salir juntos de Niceto Club.
Como no lograba su objetivo pensó en convertirse en chica dj, pero este camino iba a ser mucho mas complicado para ella. Entonces siguió ajustándose sus tops negros que mostraban su pancita chata y sin piercings.
Probó suerte también en una breve incursión como presentadora de mujeres djs en un video casero de Facebook que anduvo circulando un tiempo atrás, pero su suerte cambió cuando vimos el video completo y definitivo en Youtube de Superlab: su corta y fresca presentación se había eliminado del video. No sabemos si no alcanzaban los minutos de filmación o si el equipo decidió que una presentadora no era necesario.
También probó notoriedad robando ángulos de cámara al entrar un par de veces a la cabina de una conocida mujer dj (bastante más madura que Gilda, una especie de Tura Satana con Botox y discos), en otro video de Youtube de una fiesta techno, a buscar algo que podría adivinarse ser su cartera o su celular.
Pero queremos que este cuento tenga un final feliz. Y podría decirse que lo tuvo: Gilda consiguió “novio” dj. Y como toda “novia” dj, lo acompañaba a todos lados, a sus fiestas, a sus lobbys sociales, a sus reuniones de amigos de after. Se le veia cara de cansada en estas salidas, porque hacer de primera dama de un dj es un trabajo social que requiere de mucho esfuerzo también. Pero hacer de primera dama tercermundista copeteada local a las 6 AM traia incorporada la vulgaridad de trasmitir sus deseos sexuales a los gritos a pesar del volumen de la música que bailaba con mis amigos, que también la conocían: “ahora quiero fasito y patita al hombro” se le escuchó una vez gritarle a un interlocutor amigo de su dj al lado de la cabina.
Lo que Gilda no sabía es que su flamante novio dj era un muchacho conocido entre ciertas chicas por cambiar de “novias” cada dos o tres meses. Y eso que el chico no es muy lindo, pero todas sabemos que un dj feo con buena sonrisa y muy simpático se puede convertir en el principe de cualquier Cenicienta que perdió su zapato de plataforma traqueteado en una fiesta. Una vieja sentencia que también se aplica a las estrellas de rock en un viejo tema de Los Redondos: “las minitas aman los payasos y la pasta del campeón”.
Pero la pobre Cenicienta casi tuvo que convertir el auto de su novio en calabaza cuando este se cansó de la numero 23 en el año. Pero no. Soporta estoicamente a oídos sordos y “ojos que no ven corazón que no siente” los pequeños deslices de su dj. Ha aumentado algunos pocos kilitos y ha cambiado sus osadas prendas por un look más informal y sobrio haciendo empuñadura de su papel de novia fiel y devota al palo, no sea cosa que deba perder su posición en el pequeño mundillo mundano en el que participa y se aferra con uñas y dientes, en el que ya tiene nuevos amigos de un supuesto escalón mas de los que supuestamente tenía, entre ellos las novias de otros djs de moda.
Y como si no fuera poco, esta chica acentúa su imagen de niña sana, de su casa y rehabilitada en un videito casero de Facebook cultivando tomates.
Como todo noviazgo llega a su fin tarde o temprano, después del futuro luto de amor, Gilda volverá a calzarse sus botines de cabinera? Cosechará otros nuevos djs en sus futuras amistades? O hara un curso para convertirse en DJ GILDA?.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Gordo vamos al hipódromo?


Tuvimos un verano verano. Y con el verano se vino la “Block”, una alta festichola electrónica que pretendía ser para la “creme de la creme” y a todo trapo. El escenario principal era en el archimentado Hipódromo de Palermo. Esta era la tercera o cuarta edición de la fiesta, que pretendía deleitarnos con los más avasallantes y novedosos sonidos de djs mains internacionales. No pensaba desaprovechar los tickets que me regaló mi querida redacción. No podíamos fallar.
El “a todo trapo” se vió en las alfombras rojas de las escalinatas de las gradas que conducían al presunto y gran VIP, donde se podía ver una fauna de lo mas diversa: djs famosos de la vieja escuela ya entrados en años pero que necesitaban asistir bajo la chapa del evento, junto a djs jóvenes prometedores que “tenían que estar” si o si, y un público sediento de meterse a la electrónica en el cuerpo por un sábado a la noche. En este último, desfilaban señoritas de clásicos Ray Ban nocturnos, bronceadas del sol de Perú Beach del sábado a la tarde, engarzadas en minishorts con plataformas meneando la bumbum entregadas a una furiosa conga electrónica que pretendía ser techno. No faltaba la del vestidito celeste con tacos chinos ni los chetos de zona norte con chombas de Lacoste porque en modo “on”, sus amigas les gritaban:
  • Gordo! Sacanos una foto dale!
Y entre disparo de selfie y selfie, todo el mundo peregrinaba en una larguísima procesión para pedir un trago en la kilométrica barra: la primera larga filona para la caja y caminar hasta la punta del diablo para otra extensa colita del trago. Pero: no gordo! En vaso de plástico no! Eso no es “in” entendes? No podes!.
La vasta pista al aire libre estrellado al mejor estilo febrero nos recibió con mucha gente que seguía de procesión, caminando para buscar un mejor ángulo, caminando para buscar gente, caminando a ver si me encuentro con una cara conocida pero caminando más que bailando.
Que furia me pegué cuando me pegó la Superman con las chicas y la cumbia electrónica plagada de bombos en negra y de hit hats salvajes que nos taladró la cabeza con balines de alto rescate. Peor aún: cuando paramos un toque buscando el baño que no encontrábamos y se acercó un grupete de varoncitos mersas con el baldecito de champagne a decirnos:
  • Hola lindas. No quieren una copita?
Copita que chupeteamos cada una y acto seguido huimos raudamente.
  • Ey porque te vas? -se atrevió uno de estos atrevidos tomándome de la muñeca. Me dolieron los ojos cuando ví debajo de su sonrisa de dientes blancos, su cadenita finita de oro con una crucecita asomando en su pecho.
  • Estoy taan loca que ni te puedo hablar gordo -le espeté con un tacazo en la frente.
Pero si hablamos de cucuruchos en la frente, la mayoría de estos personajes los tenían todos. Nos guardamos la otra media en el bolsillo para continuar con la procesión, pero de la salida. El “Exit” fue mas complicado aún, lamentando no haber querido traer el auto y con los oportunistas taxis que esperan bajarte una bandera a Lanús o el mínimo de 500 pesitos para hacer treinta cuadras.

La Block? Block out! Apunten! Fuego!

miércoles, 31 de agosto de 2016

Pepita La Pistolera

Era una cuarentona muy fiera como para seducir muchachos, y que le gustaban mucho los djs. Tanto le gustaban que a los mas inexpertos o no tan convocados les otorgaba contactos para una fecha a cambio de una buena murrita. A algunos jovencitos clubbers los seducía regalandoles caras y ricas rolas en las fiestas. Fue novia de señores grandes también: un famoso y cotizado dj que terminó bloqueándole la entrada a los clubes donde el tocaba despues de huir de ella, y de otro señor distribuidor de frangancias. Con ambos ha contado que estuvo a punto de casarse, con vestido blanco, muebles y todo, situación de dudosa credibilidad.
Cambió mucho de amigos. Ella adoptaba nuevos amigos intimos con los cuales chatear y mandar audios diarios para confiarles sus problemas que sus mas incondicionales amigos estaban cansados de escuchar, pero que tiempo después se transformaban en sus enemigos. Según ella, todos terminaron siendo malos con ella. Y todos eran culpables de su malestar. Parece que se trata de una chica que al hacer sociales adoptando nuevos amigos habla muy mal de sus antecesores diciendo que ella es la buena de la película y mi abuelita me decía que cuando una persona dice siempre que es buena en realidad no lo es. Pero en fin.
No se supo nunca si recibía atención psicológica o psiquiátrica que la ayudara realmente a esta muchacha, pero he oído en mis investigaciones toda clase de historias en las que ella fue víctima de sus nuevos enemigos: de un gatito de la noche que acusó de ladrón a su mejor amigo y encima le quiso robar un chabón de ella, de un joven dj que la clavó con la cuenta de un restaurant, de una amiga de una dj amiga que la presionó sin escrúpulos para que le devolviera un objeto que no era suyo, de una conocida dj que la amenazó reclamandole el dinero de un pasaje de barco que suuestamente le sacó de prepo a Uruguay sin consultarla (cosa sospechable mas aún si necesitó preguntarle el número de documento para sacarlo), de que una cabinera le robó su cartera (sin que sea siquiera su amiga y este cerca de ella esa noche), y de la prima de una conocida que la clavó mal prometiéndole el alquiler de un departamento que ella poseía (sin necesitar garantía) y cuando estaba lista para ocupar el depto el primer día, al hacer las valijas dejando a su marido, se encontró con una bocha de mensajes sin responder. Mas tarde, ella diría que jamás le dijo nada. Que todo era un invento de la atonlondrada chica.
A ella le encantaba ser la madama de la fiesta y la públicas de todo su séquito, se encargaba de llamar por teléfono para reservar mesas en bares, de hacer conseguir la mafafa para el grupete, de hacer “amistades” con dueños de locales y hombres de cierto poder en la noche.
Es una supuesta licenciada sin el cuadro del título en la casa, con sueldo en negro y sin tarjeta de crédito.
Y se cuenta que a esta chica le gustaba tanto la milonga que la vieron en el patio de un conocido resto taparse la nariz con servilletas porque el tabique le estalló jugandole malas pasadas.
A Pepita no la hace reir ni la Pepa porque se la ve siempre con cara de culo. Nadie sabe porque tiene un grupito muy reducido de incondicionales amigos, pero quiza esta chica dentro de su locuacidad y arrebato tenga gente que la quiera.
Por suerte nunca me la he cruzado pero la he visto en fotos de facebook tapandose los ojos con gafas negras, vistiéndose toda de negro y posteando frases denunciativas de una realidad que sólo ella ve con sus propios ojos.
No hay mucho mas que decir sobre Pepita, una chica intensa y de carácter, dispuesta a hacer lucha en el barro con futuras victimas de sus finas garras. Es un personaje común como tantos de estos personajes de la noche porteña que aparecerán y desaparecerán bajo las luces led de algún cartel de la puerta de un club que diga “EXIT”.


martes, 23 de agosto de 2016

Goldies In Decks!

Podría ser el título de una película para yankees teenagers. Pero no. Es un b2b de dos sensuales mujeres djs. Una rubia. La otra morocha. Diferentes orígenes. Diferentes estaturas. Una posee más dinero que la otra en su cuenta bancaria. Pero tienen algo en común: su porte felino, emblematizado por sus looks particulares y por su estética singular, proclamando furiosamente una femeneidad bañada en erotismo. Así como se habla de aquellas alhajas bañadas en oro. Pero que no son de oro. El 24 quilates de estas dos puede observarse en numerosas fotografías artísticas que utilizan para ofrecerse al mejor postor. Perdón, al mejor promotor de fiestas: en una fotito se las puede ver juntitas, agarraditas de gran bola espejo de bolichon, destilando brillitos, enfundadas en vestidos cortos que dejan ver sus delgadas y mágicas piernas con botas bucaneras, en otra foteli se las puede ver jugando a las divas con ojos de rimmel negro de grueso grosor, una con sombrerito negro gardelero y la otra de lentes negros redondos con el signo de la paz tallado con strass.
A la rubia, que se define como dj, vj y productora (?), la mitad rubia de Goldies In Decks, casi licenciada y amante de la buena vida, le encantan los vinos caros y por supuesto es la mas vistosa. Por haber nacido con ojos claros y un cuerpo claramente entrenado, tiene varios candidatos en stock, abrazando su perrito de peluche blanco (solo que este es de verdad). Hasta llegó a postear una foto bañando el perrito, donde se dejaba ver el nacimiento de sus tetas operadas para llegar a pelotas Medium Size. Y si hablamos de pelota, a la chica le encantó agarrar la número cinco para posar con la camiseta de Argentina que apretaba a rajatabla sus senos proclamando: Vamos Argentina! Porrista en mode on.
La morocha, no tan agraciada en belleza como la rubia, pero si Licenciada recibida, se apuntó a conseguir un solo candidato. Un simpático cincuentón, owner de un sello discográfico y organizador de unas cuantas festicholas electrónicas, quien en un resurgimiento juvenil digno de un divorciado, se la llevó con el de minivacaciones a tocar en una de nuestras veintitrés provincias. Es tan fanática de “Star Wars”, que para algún Halloween raro (o quizá en algún pedido de algún cliente en particular), posó con el casco de un Darth Vader de cotillón, agitando hacia arriba su sable de luz rojo de plástico, pero sin adoptar la capa que envolvía al Real Caballero Jedi, porque esa capa tapaba su torneado físico envuelto en un apretado vestidito negro, bien cortito para mostrar sus piernas engarzadas en medias negras con estrellitas de la fantasía.
A ambas les gusta salir de shopping, pues ganan bastante dinero con el oficio mas viejo del mundo para ser gastado en primeras marcas. Si se trata de salir a correr, la rubia proclama “A entrenar por una cola feliz”, y le encanta el spa. A la morocha le encanta jugar con vinilos, puesto que ha utilizado unos cuantos en el piso para sentarse arriba bien maquillada y esbozando una sonrisa roja como si hubiera acabado de tener un orgasmo.
Ambas femmes marketineras no paran de viajar y facturar, con cientos de flyers por aquí y por allá, porque son un combo perfecto para toda ocasión al ofrecer el producto completo, un dos x uno inigualable: carne sin celulitis ni estrías y largas uñas pintadas en los equipos. Nadie sabe aun si el pecunio dinerario ganado de este dueto sexy en cada Playmate con cabina se compone de tarifa mas fee o fee mas tarifa.
Pero aún no hemos hablado de la música de Goldies In Decks!. La música? Bien, gracias. Pero lo que sí sabemos es que estas féminas no poseen la misma cualidad de las Chicas Superpoderosas, que nunca envejecen.


miércoles, 10 de agosto de 2016

La pista debe ser una fiesta

Eso dijo una conocidísima dj en una entrevista llamada “El sonido en el cuerpo”: Brenda Quirós. En esa entrevista publicada en un diario local plagado de policiales y noticias del chimento y del corazón, esta Brenda fue reconocida como una de las pocas mujeres DJ hace unos cuantos años, como personaje que “hace vibrar los boliches con música tecno”. A este tecno le faltaba la H para ser Techno pero bue, “la adrenalina de hacer bailar multitudes” podría llegar a ser su cantito de cancha..
Decían las buenas y malas lenguas que esta chica tenia un diablo en el cuerpo, como si fuera un diablo musical para que todos quiebren la cadera cuando ella empezaba a mezclar. Precisamente ella comenzó en “La Mala”, un bolichín rockerito haciendo de bartender en la adolescencia y haciendo carrera loca entre polvo y polvo hasta llegar a ser bailarina de un conocido club palerminiano, calzándose las plumas de colores estridentes en los confines de una alta party gay friendy llena de personajes maquillados, tatuados, con diversas performances, drug queens famosas y mucha brillantina.
Pero como la corta juventud llega a su fin, la chica tuvo que hacerse dj. A ciertas bailarinas y modelos les llega el ocaso pronto por ese motivo, mas si el cansancio y el entrenamiento se mezclan con un tirito en la Avenida del Placer.
Esta chica dj, bajo la aguja de su tatuador, decidió clavarse un vinilo que jamás se vio en sus manos, pero la Brenda nos decía que los sonidos siempre le entraban por el cuerpo. Sin escalas se nos fue de pasear desde San Justo a Ibiza mientras también decía que de chiquita jugaba a ser locutora y les ponía cinta a los casettes de mamá para tapar los agujeritos de seguridad y así se podía grabar anunciando las canciones que después levantaba de la radio. Esto delató su edad que acusaba diez años menos según sus dichos en numerosas entrevistas que logró gracias a su fama como “La Reina de la Cabina”. Este bien podría haber sido el nombre de una cumbiamba pero no. Asi le gustaba que la llamen cuando viajaba seguido al interior del país, anunciada en flyers con su foto photoshopeada, mientras mezclaba techno comercial, candombero y conguero Bunga Bunga & Bom Bom Bom.
Si le preguntaban que caracterizaba su técnica, ella se limitaba a declarar: Enganchar con el golpe. Podía ser el título de una canción. Pero no. Cuando fuí a sacar fotos a un boliche donde Bren estaba, se escuchaban golpes cortantes que diferenciaban terriblemente un track de otro, sin pasar por una sutileza o delicadeza que otorgue magia a sus mezclas.
Pero en el 2010 la vida le hizo una mala jugada de pocker. Fue enganchada por vender faloping para su novio narco. Ella anotó las cruces que le faltaban en la gayola de Ezeiza donde tuvo que abrirse camino a las piñas con las mas picantes del pabellón que se peleaban por comerla al spiedo, que porque “ahí, si te haces la buenita fuiste” comentó en un noticiero. Un año y monedazos contó. Pero al fin y al cabo como no hay mal que por bien no venga, este hecho de reclusión mediático la impulsó a la fama para salir en programas como "Infama". Sin embargo, el talento no pudo superar a sus controvertidos orígenes, a pesar de seguir en cartelera incansablemente, facturando techno grasa sin parar hasta el día de hoy. "Todo es por algo" siguió comentando acerca de su mala experiencia engayolada, arremetiendo con “no voy a negar que en algún momento consumí, pero aprendí”. Y lo mas curioso es que siguió consumiendo a raquetazo limpio la muchacha, con causa nula y sobreseída.
Altas partusas se dice por ahí que la Bren se armaba. Nada la detuvo: hombres, mujeres y hasta parejas de hermanos mellizos. A Bren la siguen por ese “algo” que ella no sabe explicar, enarbolando que ella sabe muy bien lo que hace y que se sube a la cabina y se olvida de todo. Entre ketazo y ketaso al mejor estilo Villaloboseano sigue bajando música mp3 de la web, gritando que ella es su propia manager y que en su desvelo de las 4am de un lunes puede aparecer alguien, a cualquier hora y que si le pregunta por una fecha y no responde pierde. Ella cambio la palabra “Vertiginosa” a su vida por “Incesante”. Quedaba mas fino. Pero de fino solo tenía el limado de sus uñas limadas con la lima negra adquirida en la góndola gris de Farmacity.
"Me pasó de todo" diría en una mesa de un reality de djs de Polka. Pero en este momento exacto, no sé, me acompañaría con un tech mezclado con jazz. Las malas lenguas de las locas malas anduvieron diciendo que la Bren se pegó el bicho de la mort. Y si alguien la señala ella le ladra: “el que este libre de manejes, que tire la primera piedra”.

miércoles, 13 de julio de 2016

Gastronomía italiana y música ¿electrónica?


Un curioso ristorante italiano con nombre de aquello que se obtiene al raspar cuchillos que utilizaban para cortar sus deliciosas pizzas, en el barrio de Retiro al que iba de tanto en tanto a cenar para acompañar a mi madre en la típica cena dominguera, allá por el 2014, cuando regresé a Baires, pudimos escuchar un respetable deep house groovero de la mano de una dj que no necesitaba tocar en ese lugar, cuestión que he comprobado mucho después.
Conversando con los amables camareros y bartenders del lugar, me enteré de gran parte de la historia de este peculiar ristorante, que me pareció mas divertida que las conversaciones de mi madre.
Parece que este punto gastronómico fue la cuna de oro de mucha música electrónica y no tanto, allá por los 90's, donde pasaron djs pioneros con sus vinilos como el tan prestigioso Carlos, hasta tenía un subsuelo donde se armaban buenas festicholas. Era la parada previa de moda, obligada para muchos clubbers, músicos, gays de vanguardia, diseñadores gráficos, fotógrafos, cineastas, performers.
Pero he notado que como todo lugar de moda que pasa a través de los años, se convirtió en un restaurant lleno de nonos y nonas cuando yo lo conocí, en su mayoría público familiero y algun que otro vejete sentado en la barra con un wiscacho que le pedía siempre a los djs que tocaban alli: poneme uno de Frank Sinatra.
Cuando fui a preguntar por un track a el dj de barbita que estaba los dias de semana, tropecé con un bizarro maniquí de una muñeca con peluca de corte al estilo Uma Turman en Tiempos Violentos, con una tanga de hilo dental que resultaba atractiva para todos los turistas varones que se sacaban una foto junto a ese maniquí comprado en alguna tienda mayorista del Once. Subí la escalera marinera que conducía a la cabina cuando el dj me saludó y pude ver que con pena que el pobre mezclaba en un mixer bastante sucio, al igual que todo ese pequeño recinto lleno de polvo, y que las cajas y parlantes de sonido roto hacían que el sonido emergente no fuera el mejor. En opinión de mi hermano sonidista: estaban “desconados”.
El resto de los dias no eran mucho mejores: si caía a comer un jueves cuando salia de algún show del Luna, el dj residente perteneciente a la misma generación que sus antepasados de gloria del lugar, ponía un playlist en una vieja PC de aquella cabina con música vieja, tan vieja como los septuagenarios clientes que concurrían allí, el house plagado de vocales de negras peteras, se mezclaba con viejos hits de los 80 y los 90. Y muchos camareros se quejaban que era el mismo playlist al mejor estilo random que sonaba una y otra vez.
Uno de los dueños del lugar, era famoso por sus comportamientos erráticos cuando sus años no aguantaban los malos efectos del abuso de la famosa sustancia de perdición, entre ellos se destacan haber tirado del mantel en una larga mesa de comensales donde festejaban su cumpleaños, provocando una estruendosa caída de vajilla digna de un mazo de naipes. Otra curiosa anécdota cuenta que le clavó una mano llena de pulpa de frutilla en la cola de una recepcionista que portaba shorts blancos y la señorita le clavó un juicio penal cuando renunció, escandalete que le costó una alta moneda al restaurant y al vejete italiano. Cuando este señor estaba tranquilo y alegre se lo podía ver en la barra sentado junto a un minino que acusaba 20 o 30 años menos de juventud.
En el 2015 seguí yendo a comer riquísimas pizzas y pastas con mi santa madre y pude notar que cambiaron los djs por un plantel particular: una gordita que de vez en cuando tiraba algún tema de salsa con su laptop, una traviesa free style empujando otra laptop, y algunos djs totalmente desconocidos que daban sus primeros pasos chillouteros dignos de los compilados de Ibiza.
Las celebraciones mas importantes y exclusivas del lugar incluyen fiestas de Carnaval con antifaces venecianos de cotillón de plástico brillante con los que adornan a los empleados del lugar, algún que otro aniversario en el que montan un bizarro varieté en el que pueden verse a viejos drug queens como La Negra Cacho que a veces se pasea por el Club 69.
Los empleados también han rotado frecuentemente, dentro de un festival de juicios laborales y sospechas de cajeras ladronas, bartenders duros como el mostrador entre los que se destaca un ex-showman que practicaba sus trucos de revolear cocteleras y botellas en el aire sin morir en el intento.

Pero lo único que parece que se ha mantenido inalterable en el lugar es el olor a naftalina del tiempo, de la humedad de sus paredes que conservan su decoracion noventera y el olor a cloaca al bajar las escaleras para ir a los baños. La Bella Italia donde Berlusconi no se hubiera lucido en una larga mesa acompañado de jovenes señoritas. Arrivederci ragazzas!

viernes, 24 de junio de 2016

La modelo aspirante a clubber


Erase una vez una princesita de veinte, que aterrizó en tierras porteñas desde su Mesopotamia dulce para estudiar modelaje. Francisca se llama como su madre (que también fue una bella joven con su carrera de modelo frustrada por casarse en primerísimas nupcias con un buen terrateniente).
Dada su escasa profundidad emocional y espiritual (ni hablar de cerebral), ella estaba segura de que con su sola belleza podía cautivar a hombres y hombrecillos para conseguir sin esfuerzo todo aquello que deseaba: free pass, tragos, drogas, taxis, cenas en restaurantes, etc, etc, etc.
Muchas veces le salía bien, otras no tanto: chupeteaba de los vasos de sus acompañantes del momento o alguno le compraba un pancho en un kiosko si esa noche no cenó.
Todo el dinero que sus progenitores le depositaban como cuota de hijita que aun era muy joven para querer trabajar, se la patinaba en rolas, roleros y otros derivados. 
Su pasado de sustancias no estaba exento. Tiempo atrás estuvo enrejada en Rehab y en su haber habita un mesopotámico exnovio dealer de alegría importada de la gran ciudad en el auto donde la traía en sus escapadas a Baires. 
Iba gratis a fiestas del underground donde la invitaba/llevaba algún amigo RRPP, se apuraba para llegar antes de la hora de corte de la lista o conseguía algún ticket caído del cielo.  Pero a veces ese cielo podía transformarse en infierno. Un ejemplo podía ser caer en un sitio plagado de beats comerciales o de ignotos djs de dudosa música y un flyer de pésimo gusto. Porque la princesita no sabia nada de djs, productores y demás. No le importaba la calidad: solo bailar sin parar, pegar chicos lindos o pegársela tan duro como para terminar en un after de Lomas de Zamora. Siempre se las terminaba arreglando porque alguien la llevaba o la traía en auto sin pagar un solo peso. A todos los llamaba "amigos".
Si uno le preguntaba el porqué tanto desenfreno ella simplemente contestaba:
- Porque allá no hay nada de todo esto, olvidate! (refiriéndose a su pueblo de origen).
No se caracterizaba precisamente por su onda o dulzura. No tenia amigas. Solo nuevos y mas nuevos amigos varones a medida que se cansaban de sus desplantes, su malhumor cuando las cosas no le salían como esperaba a cortisimo plazo, o simplemente cuando ni siquiera le decía gracias al amigo del amigo con billetera vacia que le terminaba comprando su trago preferido: vodka con speed. Por supuesto que no le interesaba si le ponían Moskovita que corriera en sus entrañas.  
- Es que me chupa un huevo - era la frase de su rosario de cabecera. 
Mientras sigue proclamando que ella en realidad quiere un novio "en serio", la seriedad de sus chongos de turno se pregunta: Donde encontrará próxima pista Francisquita? En el suelo de una fiesta masiva de Smiles vencidas? En brazos de algún Superman extranjero a quien desplumar? O como Blancanieves con 7 Minions enanos bailando en sus jóvenes neuronas? Llegará a las grandes pasarelas con su escasa altura en plataformas tridimensionales? La veremos en un afiche de Selú en alguna lencería del Microcentro? O simplemente tendrá  q enviar selfies y videitos en ropa interior a los pibes para continuar recibiendo free pass cuando su manijera vida apague su belleza?