domingo, 12 de junio de 2016

Sho amo el house



Sho amo el house papu, le escuché decir a un dj en el patio de un conocido miniclub de donde era residente, mientras mostraba un tattoo en el brazo a su amigo donde aparecia una casa roja.
El chico me pareció algo atractivo y alto chamuyador cuando se acercó a hablarme a mi y a mi amiga, y pronto me enteré de curiosos detalles cuando empecé a curiosear su trayectoria cuando quise saber quien era y de que se trataba.
Comenzó sus aspiraciones de alto dj en la dj-school del bar donde lo conoci, donde se convirtió en amigo del dueño del bar, lo que explicaba su residencia, y tan amigo tan amigo se hizo que se hizo profe ayudante de esta escuela.
Me resultó extraño el título de profe dada su técnica que era algo peculiar: escuché un par de veces un leve zapateo en las compacteras del bar donde tocaba, mientras mezclaba el tan mentado y conocido house fiestero de la old school, algo monótono y aburrido, con menos vuelo que un avioncito de papel. Mis amigos no bailaban y yo tampoco. Cuando volvimos al mismo bar hace unos meses, vimos que hizo algo raro en la cabina intentando conectar equipos y se desconectó de golpe la música que estaba sonando de la dj anterior a su turno, momento en que nos fuimos a fumar al patio.
Este muchacho organizó varias fiestas en nombre del house en distintos locales, pero mis amigos me llevaron a una sola, en un conocido hostel palerminiano de donde huimos rápidamente cuando se armó una rosca entre el público, y el agitador de la misma a viva voz gritaba en la puerta: No vengo mas aca!, mientras lo estaban sacando a patadas.
Este mismo mentor del house me invitó a un evento dominguero al que llamó cultural y que el organizaba, en el bar donde lo conocí, y de cultural habían unos dudosos dibujos algo trasheros en sencillas láminas de papel colgando de las paredes, mientras un divertido fotografo punk de rulos se paseaba tirando disparos en curiosas tomas al son del old school, excelentes por cierto y mucho mas culturales que las obras que alli se exponían.
En este “cultural” evento me enteré por comentarios de djs amigos que fue el protagonista de una confusa pérdida de unos auriculares que otro artista le prestó en una ocasión tras haberse olvidado los suyos, que se fue de ese mismo bar un jueves junto a una famosa dj de techno y que escribia para pedir fechas por inbox hasta el cansancio bombardeando a promotores y organizadores del interior hasta que lograba pescar algun laburito muy de vez en cuando. Y entre un evento y otro, he visto numerosos post donde elogiaba intensamente a otras personas que imagino serían de su conveniencia profesional.
Y como todo dj necesita una chica atractiva al lado que cumpla su función de novia marketinera, su rubia publicitaria llegó para completar el clásico combo “dj-chica linda”, “músico-modelo”, “jugador-botinera”, “beisbolista-porrista”.

Donde terminará la carrera de este dj-profe revelación? Que ilusiones sembrará a los aspirantes a djs de nuevas generaciones en sus cursos al imaginarse que ellos podrian ser los futuros profes de esa misma escuela? Viva el house papu!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario